sábado, 23 de octubre de 2010

Clasicismo nórdico, 1910-1930

Fue Dinamarca, que contaba con una fuerte tradición neoclásica durante la primera mitad del siglo XIX (C.F. Hansen, M.G. Bindesboll), quien dió los primeros pasos y marcó el cambio hacia el clasicismo moderno. Carl Pedersen (1874-1923) fue el líder entre los jóvenes del clasicismo nórdico, impartiendo unas conferencias en la Academia de Arte Danés en 1919 (Texturas) y en 1920 (Contrastes), que posteriormente fueron publicadas en Architekten 1919-
23, junto con su artículo póstumo «Colores». Fueron sin duda muy comentadas y sirvieron para cimentar el emergente clasicismo nórdico.

Suecia siguió teniendo un papel decisivo en la formación de arquitectos finlandeses quienes durante el dominio ruso, se instruían en Estocolmo; además, a raíz de la independencia finlandesa, se recibieron también jóvenes arquitectos hablantes de sueco, como Elsi Borg, Hilding Ekelund o Eva Kuhlefelt- Ekelund, quienes viajaron a Suecia en busca de los orígenes de la arquitectura finlandesa del siglo XVIII, y poniendo especial atención a las casas feudales. Hay que resaltar entre los arquitectos suecos a Ragnar Östberg, Gunnar Asplund
e Ivar Tengbom, como los maestros que más influyeron sobre los arquitectos finlandeses.

Rápidamente Finlandia recibe también las influencias alemanas, suecas y danesas. Ese interés por el clasicismo conlleva una revisión de la tradición doméstica clásica de Engel y del estilo de Carlo Bassi. Italia será también un foco de atracción importantísimo (recordemos que en el Politécnico de Helsinki se estudiaban el renacimiento y el barroco italianos). Bryggman viajó en 1920, gracias a una beca, en 1921 con su mujer, por diversas ciudades italianas, y escribió a su regreso el artículo «Italia la bella», publicado en Arkkitechti. Hilding Ekelund, Marti Välikangas y el propio Alvar Aalto realizarán diversos estudios y artículos sobre la arquitectura italiana, influencia que se deja notar en los abundantes concursos que se realizan en Finlandia para hacer iglesias y en una cada vez más apreciada valoración del viejo paisaje agrícola finlandés y sus granjas de suaves tonalidades (quizás, como una nueva Toscana nórdica). El clasicismo nórdico no fue solamente un paréntesis entre el art nouveau y el funcionalismo, sino un breve e interesante periodo que produjo
abundantes manifestaciones artísticas en toda Escandinavia, dando respuesta a programas tan diversos como bibliotecas, industrias, museos, palacios de congresos, granjas, vivienda social, etc., consiguiendo dotarlos de un orden estético común, siendo capaz de satisfacer tanto a los defensores de una cierta tradición doméstica local como a los más progresistas que se acercaban a las nuevas Hay que remarcar la coincidencia del apogeo del clasicismo nórdico con los años de formación de Aalto en el Politécnico de Helsinki y sus primeros años como arquitecto profesional. Seguramente esto explica la presencia de abundantes referencias clásicas, envueltas en un eclécticismo, en las primeras obras de Alvar Aalto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada