viernes, 23 de marzo de 2012

GEOGRAFÍA E HISTORIA. LA CREACIÓN HUMANA. (II)

Puede ser que yo use la palabra tratado de manera un poco insólita; pero creo descansar en la tradición de los textos de arquitectura, tradición difícil y criticable, pero auténtica. Quizás hasta aquí he usado poco de los tratados más ortodoxos; pero creo haber usado de ellos suficientemente y continuaré haciéndolo en los capítulos sucesivos. (Por ejemplo, cuando trate del concepto de locus.)
Pero antes de pasar a algunos aspectos de la arquitectura como modo de hacer la ciudad, quiero considerar lo escrito en este capítulo a la luz de las consideraciones avanzadas en este párrafo.
El tema principal surgido en la segunda parte de este capítulo es que en la ciudad distinguimos dos hechos principales: el área-residencia y los hechos primarios. Y que negamos qué la residencia (la casa) sea algo amorfo y que pasa, mera necesidad. Por ello, la casa en particular, por la cual es reconocible empíricamente la decadencia tecnológica y la necesaria adecuación de los diversos niveles y modos de vida de la sociedad en el tiempo, ha sido sustituida por el concepto de área caracterizada.
Partes enteras de la ciudad presentan signos concretos de su modo de vivir, una forma propia y una memoria propia. Se han individualizado a través de la profundización de estas características por las indagaciones de tipo morfológico y por las posibles investigaciones de tipo histórico y lingüístico. En este sentido el problema empieza en el concepto de locus y de dimensión.
Por otro lado, los elementos primarios se configuran como aquellos que con su presencia aceleran el proceso de la dinámica urbana. Estos elementos pueden ser entendidos desde un mero punto de vista funcional, como actividades fijas de la colectividad para la colectividad, pero sobre todo pueden identificarse con hechos urbanos definidos, un acontecimiento y una arquitectura que resumen la ciudad. Como tales son ya la historia y la idea de la ciudad que se construye a sí misma, a state of mind, según la definición de Park de la ciudad.
Sobre la base de la hipótesis de la ciudad como manufactura, los elementos primarios tienen una evidencia absoluta; se distinguen por su forma y en cierto sentido por su excepcionalidad en el tejido urbano. Son caracterizantes.
Tomemos el plano de una ciudad y consideremos una parte de él: nos saltarán a la vista, como manchas negras, estas formas emergentes. También en este sentido hablo de elementos primarios; y lo mismo se puede decir desde el punto de vista volumétrico.
Repito que aquí intento más decir a qué me refiero que dar definiciones.
Ahora me doy cuenta claramente de que aún afirmando que los elementos primarios no son solamente los monumentos, en mis argumentos siempre he acabado por identificarlos. Por ejemplo, cuando hablo del teatro de Arles, o del Palazzo della Ragione de Padua, o hasta de otros hechos.
No creo que esté en disposición de aclarar completamente este punto, pero introduciré un argumento ulterior.

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